La fiscal de Juicio de La Plata, Florencia Budiño, volvió a ampliar los cargos contra el acusado Jorge Cristian Martínez Poch. Según fuentes judiciales, ayer le sumó a los abusos sexuales los agravantes del “grave daño en la salud” y “la participación de al menos dos personas”.
Los voceros aclararon que es en relación a los delitos que le imputan en perjuicio de su ex.
Por estos hechos y, con el nuevo encuadre legal, se podría solicitar una pena de hasta 20 años de cárcel para el imputado, a los que se le debería sumar la acusación por los supuestos abusos a sus dos hijas, que se ventilan también en este debate.
La ampliación fue basada en los testimonios de la psicóloga y el psiquiatra que atendieron a Vanessa, indicados en la edición de ayer. Ambos coincidieron en que Vanessa, a raíz de esta situación, padece una afección mental crónica que deberá ser tratada de por vida.
El otro agravante, el de la participación de al menos dos personas, se basa en el relato de Vanessa y el de una vecina del departamento escenario de los hechos, de calle 58, entre 23 y 24.
En sus testimonios identificaron al menos a otro hombre como posible partícipe junto a Martínez Poch, y que habría otros que habrían intervenido en los abusos sexuales.
La testigo Patricia Acosta contó que vivió “aterrorizada” durante esos días en que Vanessa estaría cautiva.
“Ella no podía irse porque la drogaba. La inyectaba. Tenía un tupper lleno de drogas, sacaba de ahí, le levantaba la pollera o le bajaba el pantalón y le aplicaba como si fuera un enfermero. Lo hacía delante mío”, señaló llorando la testigo.
También aseguró que la abogada Vanessa le dijo que quería irse, que no aguantaba más, pero no podía por el estado en que estaba. Una vez lo vi a él tomarla del cuello y de los pelos y pegarle patadas, mientras le gritaba: `antes de irte me tenés que pagar todos los platos de comida que te di´”.
“Era como un cínico, un sádico. Le pegaba sin piedad. Una vez le dio con un trípode, delante mío. Presencié hasta cinco actos de violencia contra Vanessa de parte de Martínez Poch”, indicó.
“Ella -agregó- parecía que no estaba en sus cabales y pedía auxilio”.
Acosta detalló que Martínez Poch “decía que estaba poseído por el demonio y disfrutaba lo que hacía”.
La testigo contó que una vez Martínez Poch le hizo referencia sobre una práctica sexual que tuvo con su perra, que a veces quedaba a su cuidado.
La vecina señaló que por todas estas situaciones debió consultar a un psiquiatra.
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